Lo he oído. Ha sido un disparo. Lo sé por las películas, pero nunca pensé que ese sonido tan horroroso pudiese sonar en mi escuela. Me tiemblan las manos y siento como se me va a saltar el corazón, lo siento en mi garganta. Si tuviese que gritar no lograría ni lanzar un solo gemido. Debo estar callada, junto con mis compañeros en este maldito armario. Jamás pensé que un armario empotrado donde guardábamos los trabajos antiguos de la clase de Plástica fuese tan útil. Mi profesora Ángela nos pidió que nos escondiésemos y que no dijésemos ni una sola palabra pasase lo que pasase. Somos siete los que estamos escondidos aquí, unos ocho en el otro armario y otros tres han sido más rápidos y han conseguido escaparse por la ventana, entre ellos Michael, el mejor en gimnasia de la clase, y uno de los más guapos, así que espero que no le pase nada. Ahora me arrepiento de no haberle dicho nada aquel día que estuvimos hablando antes de que vinieran a recogernos nuestros padres... Otro disparo, este ha sonado más cerca, mucho más cerca ¿Quién es? ¿Quién está haciendo esto? Otro más. No puedo llorar, tengo que evitar hacer ruido como mis compañeros, tengo que evitar moverme o gritar. Otro más y otro. Cada vez suenan más y más cerca. Cada que vez que los oigo siento como mi corazón se encoge, cómo mi cuerpo se hace más y más pequeño y cómo las lágrimas me salen sin querer de los ojos. Me tiembla todo el cuerpo. Otro disparo, este muy cerca de la puerta de la clase. Mi profesora está muy cerca de ahí, espero que no le hagan nada. La odiaba por ponernos miles de deberes los fines de semana pero no quiero que le pase eso a ella, no quiero que... que la maten. La puerta se ha abierto y todos a la misma vez parece que evitásemos movernos aguantando la respiración, yo quiero ver que pasa e intento mirar a través de las rajitas que hay en la puerta de este armario, pero no se ve nada. "¿Dónde están?" dice una voz que tiene que venir de alguien joven. "No están aquí se han marchado al patio, tienen clase de educación física" le dice mi profesora con una voz llena de miedo, nunca la había oído así, la pobre no se merece eso, ella... Otro disparo, otro temblor, otro ruido de algo que cae y choca fuertemente contra el suelo. Otro disparo, esta vez, el último.
(Basado libremente en la historia de la profesora Victoria Soto que dio su vida por salvar la de sus estudiante en la Masacre del Sandy Hook)
(*) Ismail Ax (Ismael Hacha) eran las palabras que llevaba pintadas en su brazo el asesino de la Masacre de la Universidad de Virginia, una de las más graves en Estados Unidos, y cuyo significado a día de hoy sigue siendo un misterio.