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domingo, 13 de enero de 2013

Banda sonora

Hoy, uno de esos días en los que toda naturaleza que me rodea parece intacta, expectante. Mis pisadas son las que irrumpen en ella, en la tierra, todavía blanda por la ligera lluvia. Todo parece estar completamente intacto y a la espera de tu ida. Esto lo has conseguido simplemente tú. Aquí donde nos ves, estamos todos inquietos ante tu marcha. ¿Cómo lo consigues? Nada parece inmutarte, molestarte. Tú, ahí plantado, mirándonos y despidiéndote lentamente. Tú, qué callas pero que a la vez hablas. Tú, que...

 ¡Mierda! Ya se me ha ido la inspiración porque la puta canción del MP3 se me cambió. ¿Maldita tecnología que afecta a la inspiración, a la creación? ¿Alguien alguna vez se han parado a pensar en la importancia que tienen estos malditos cacharros en nuestras vidas? ¿La importancia que tienen cosas con tanto significado como una canción, una simple prenda de vestir o un lugar? Recuerdo perfectamente la ropa que llevé el día en que se murió mi abuelo, aún conservo esa maldita chaqueta marrón de rayas negras. Y hablando de chaquetas, también me acuerdo  de la morada que llevé el día de mi graduación. Esa sí que no la conservo porque iba hasta arriba de alcohol. El último y ligero recuerdo que tengo de ella ella es de cuando me desnudé por completo para lanzarme a la piscina festejando el fin de una etapa.
Pero a lo que vamos, puesto que son tan importantes estas cosas que una canción puede convertirse en la banda sonora de una noche en la que sales de fiesta y, por tanto, del recuerdo de la misma. Quizás la olvides por un tiempo pero luego siempre que aparece dices: ¿Te acuerdas de esta canción que la oímos antes de que rompiésemos a llorar en mitad de la calle? Seguro que todos tenemos una de esas. Por otro lado, también tenemos lugares que promueven recuerdos pasados, quizás un simple lugar donde solemos estar y que nos ayuda a pensar, a reflexionar, a descansar, a relajarnos, se nos puede convertir en nuestro lugar.
Todos tenemos ese tipo de cosas que nos ayuda a recordar, a darle forma a una película que tiene nombre propio. La banda sonora, la escenografía, el vestuario, los guiones... que normalmente corren a nuestro cargo. En otras ocasiones no, pero aún así son cosas que nos ayudan a recordar y que forman parte de nuestro día a día.

Ahora Tú no estás visible como antes, ya casi ni te veo. El cielo tiene ese tipo de nubes que parecen vidrios dañados por el paso del tiempo. Todo ha cambiado. Las que están más cerca de ti han adquirido un color grisáceo, pedregoso; mientras que las otras, las que están mas cerca de mí, tienen ahora un color como el de las venas de las manos: violáceo, sanguíneo. El Contemplado se ha convertido en un espejo de ellas, presumidas, que se reflejan simétricamente. Juntas, forman un color de guerra que se aproxima. ¿Qué nos deparará? Como una batalla, violentamente se acercan; mientras que Tú te vas. Tú... y yo.

.-Debo irme a casa antes de que anochezca

.- ¿A dónde? (Preguntas Tú alejando el anhelo de la cara)

.- ¿A dónde? A donde...


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